Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2021

PT HM Sampoerna Tbk

  Las almas no tienen pies que se sepa.   José Saramago. Los vicios son así, es inútil tratar de entenderlos. José María tenía 35 años, hacía deporte, comía sano, estaba felizmente casado, tenía dos hijas chiquitas, ganaba bien y le gustaba su trabajo. La única mancha en su idílica vida estaba en sus pulmones. José María probó su primer cigarrillo a los doce, aceptando un desafío de su primo mayor, Tomás, que adoraba molestar a sus parientes en navidades y cumpleaños familiares. Como casi todo fumador novato, se vio preso de un ataque de tos tremendo después de la primera pitada. Ataque, que, claro, disparó la carcajada de Tomás. Después de hacerlo un par de veces más para ganar el reconocimiento de su primo y para mostrarse intrépido ante sus amigos, se dio cuenta de que lo disfrutaba. Le gustaban los fantasmas de humo que dibujaban sus exhalaciones, la minúscula luz que se creaba al encender el cigarro, la sensación del polvillo en sus manos, pero por sobre todas las cosas, ...

botellitas

  A diferencia de muchos, Juan se dio cuenta al instante de que estaba muerto. Sintió un despertar extraño, liviano e inmaterial. Y como quien se percata de que afuera llueve, descubrió que sus días de vivo habían llegado a su fin. Se despertó en un cama, que resultaba pequeña para su metro noventa de estatura, en una minúscula cabaña de madera que no tenía ningún otro mueble o adorno. Se levantó, confundido, y vio por la ventana un jardín boscoso que era atravesado por un arroyo cristalino. Salió por la única entrada del cuarto y lo sorprendió el sol que le iluminaba la cara. Recorrió las inmediaciones del lugar y descubrió que su cabaña se encontraba a la mitad de un camino que discurría paralelo a la corriente del regato. Levantó la vista y vio a ambos lados una eterna sucesión de casitas idénticas a la suya que parecía carecer de comienzo y final. Caminó sin prisa ni extrañeza durante un buen rato. Juan había estado una vez en coma, y en esa oportunidad había visto en una venta...

Tipo orgulloso de sus duraznos

  Jorge sabía diferenciar los 47 tipos de duraznos que había en el país. Jamás titubeaba un segundo al clasificarlos, y se ofendía muchísimo con cualquiera que le dijera despectivamente que todos eran iguales y tenían el mismo sabor. La única vez que estuvo detenido en la comisaría fue cuando, un poco bebidos los dos, se fue a las manos con don Álvarez por una discusión sobre el Pavie Catherine, pero en un pueblo chico los policías son contemplativos con los viejos papeloneros, y los dejaron ir sin mayores inconvenientes. Como buen fanánitco de la fruticultura, hace varios años se dedicaba con esmero a su propia plantación de duraznos. Pasaba horas estudiando técnicas de cultivo y de protección, y se las ingeniaba de cualquier manera para conseguir una mejora constante en cuanto a coloración, tamaño y sabor.  Un buen día, como quien se despierta, se mira al espejo, se ve canoso y se da cuenta de que es viejo, Jorge decretó, sin un ápice de arrogancia en su tono, que sus durazn...

Premoniciones

  Matías era contador y estaba harto de su trabajo. Esa mañana se levantó tarde y no le quedó más remedio que salir a la calle en ayunas. Había sido, antaño, una persona alegre y optimista. Pero el desencantamiento de la vida monótona que había elegido a los 18 había hecho mella en él, y poco quedaba de la simpatía que lo había caracterizado. Ahora era un tipo muy apesadumbrado y excesivamente nervioso, que intentaba con ahínco rehuir todas las aglomeraciones que fueran posibles. Joaquín estaba en cuarto año de arquitectura, y esa noche había dormido poco tratando de terminar una maqueta. Con ojeras, preocupado por el extenso viaje que le esperaba hasta la facultad y las dificultades que trae andar con algo tan frágil en el transporte público, salió de su casa sabiendo que tenía por delante un día largo. Mientras salía de su departamento, Matías vio cómo se le escapaba el último micro que lo dejaba a horario en su oficina. A esa altura del mes su presupuesto no resistía un taxi, de...