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La persistencia de las miradas.

 Supo sostenerme la mirada, Rebasó los límites de lo socialmente aceptado, parecía estar midiéndome. Se acercó, irrespetuosa, y me contempló con la misma fijeza pero ahora desde mucho más cerca. Haciendo caso omiso de mis advertencias, me ladró.

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botellitas

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